Vacaciones, ¿sí o no? Esa es la cuestión

Han pasado ya seis meses desde el inicio del ejercicio y aun no has logrado los objetivos que te marcaste al principio. En verano la actividad se relaja, pero si tú trabajas en este periodo de descanso, quizás consigas ponerte al día y volver a encaminarlo todo. Quizás ese esfuerzo extra sea la clave. Además, justo ahora tus clientes estarán en la playa, disfrutando de sus vacaciones en familia y con amigos y no van a estar pendientes de sus negocios, así que este es el mejor momento para darle un par de vueltas a todo y sorprenderlos con tus reflexiones cuando vengan de la playa relajados y desconectados de sus labores. Quizás esa sea la respuesta…

Pero, sin embargo, no lo es. Está demostrado que el cerebro humano no es capaz de permanecer concentrado más de 30-40 minutos, por lo que la mejor forma de trabajar es asegurando una cierta distensión tras esos momentos de alta concentración. Si ese tiempo se intenta alargar a la fuerza existen dos opciones: que empiecen a surgir ladrones del tiempo de cualquier parte que no nos permitan continuar trabajando concentrados o que ese esfuerzo extra te desmotive y te deje exhausto. Y si eso en vez de 40 minutos, dura todo un verano, apaga y vámonos.

Aunque los objetivos no se hayan podido alcanzar, perdonar las vacaciones no es la solución. Además, no sólo hay una, sino varias razones que indican que unas semanas de descanso son buenas y casi necesarias.

  1. Un tiempo alejado del puesto de trabajo ayuda a refrescar las ideas y mirar más allá de la mesa del despacho. Tostarse al sol unos días es a veces más productivo que seguir quemándose con los mismos problemas bajo los fluorescentes.
  2. Las vacaciones pueden ser un buen momento para establecer nuevas relaciones que pueden favorecer a tu carrera profesional, así como para retomar el contacto con antiguas amistades y poner en común experiencias de vuestras actividades laborales. Nunca se sabe quién puede convertirse en tu mejor colaborador.
  3. Un viaje en familia o con amigos te saca de tu zona de confort y te envuelve de nuevas opciones. Un paisaje, una tienda, una ciudad nueva… La inspiración llega cuando menos la esperas, que suele ser cuando no te frustras buscandola.
  4. Y lo más importante, no eres una máquina. Descansar es una necesidad tan fisiológica como dormir o comer, así que no lo pospongas. Y si lo haces asegurate de hacerlo bien. Pon la mente en blanco y desconecta el teléfono en la medida de lo posible.

 

Más allá de estos consejos, la decisión es tuya. Vacaciones, ¿sí o no? Esa es la cuestión. En OPEM ya hemos decidido, así que nos vemos en septiembre.

¡Feliz descanso estival!

Equipo de OPEM

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