¿Tenemos el sueldo que nos merecemos?

Esta es una eterna pregunta que nunca parece encontrar respuesta, sin duda y mayoritariamente todos pensamos que el sueldo dentro de la teoría de Herzberg es un factor higiénico, pero no tanto motivacional en sí mismo, esto cuando sale en una jornada, seminario o clase siempre provoca reacciones y adhesiones que van más allá de lo puramente racional. Por esta razón si me lo permitís me gustaría aterrizar un poco la idea al nivel del día a día.

El salario, la retribución da mucho de sí y es recurrente porque todos los años nos viene en estas fechas de objetivos, presupuestos y nuevo ejercicio la duda metódica de “cobro, luego existo” y de ahí se derivan muchas historias personales.

Los ingresos, vía nómina o no, todos los tenemos “invertidos” el bono fin de año o la subida del año siguiente tiene nombres propios: hipoteca, vacaciones, reforma, reparación, etc.

Esto lo sabemos bien aquellos que de una forma u otra hemos tenido que negociar salarios a final de año, si observas con detalle las objeciones y resistencias de las personas que tienes frente a ti no vienen tanto de razones de naturaleza objetiva como subjetiva y personal.

No haremos mal, por tanto, en las empresas en dar a las retribución, o la compensación y beneficios como nos gusta llamar ahora, la posición estratégica y nuclear que tiene en cualquier compañía buscando la integración de intereses y objetivos corporativos con los personales, tanto en el corto plazo como a largo, seguro que de este modo ganaremos todos.

Y como sin duda mis palabras no habrán acallado nuestra duda metódica personal, os dejo un artículo que puede alimentarla adecuadamente.

Jose Antonio Carrión López.

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