Tarifa plana de vacaciones, ¿realmente es posible?

En plena temporada estival son muchas las charlas y debates que pueden surgir en torno a los días disponibles de vacaciones.

En  España, desde luego, no nos podemos quejar por comparativa. En base a estudios como el que realiza todos los años la agencia de viajes Expedia Vacation Deprivation, nos encontramos entre los europeos con mayores días disponibles, 30 días, estando la media en 28. Completan el podium Alemania, Francia y Dinamarca. Si hablamos de EEUU la media baja hasta los 15 días por año.

Leyendo estos datos me convenzo de que estamos en una buena situación, pero cuál es mi sorpresa al toparme con el término vacaciones ilimitadas. Este enfoque permisivo de tiempo libre pagado se fundamenta en no limitar el número de días de vacaciones, enfermedad o personales. Por supuesto el requisito es que el trabajo esté hecho en tiempo y forma, siendo libre el trabajador de organizarse su tiempo como desee.

Parece inverosímil, pero la empresa General Electrics lo acaba de implantar con sus directivos y mandos en su planta de EEUU. (ver noticia).

Ante esta noticia no puedo más que plantearme algunas cuestiones:

  1. Desde el enfoque empresarial y de RRHH resulta complejo imaginar cómo gestionar esta situación. ¿Realmente es posible? ¿Con cuánto tiempo de antelación se debe comunicar? En trabajos autónomos puede ser relativamente sencillo, pero ¿qué pasa con los equipos de trabajo y las reuniones? Coordinar agendas de por sí es complicado pero cuando cualquiera puede tener el día libre lo parece aún más.
  2. Guardianes de las vacaciones. Los gerentes y gestores de personas deben tener un papel muy importante en la coordinación de estas situaciones, pues los trabajadores les deberán reportar sus resultados para comprobar que efectivamente el trabajo se realiza en plazo y forma.
  3. Un arma de doble filo. Aunque para el trabajador todo puede parecer ventajas, existe el problema de la no desconexión, si aprovechas horas de trabajo efectivas para temas personales  luego debes recuperarlas en casa o fuera del horario habitual lo que también supone tener una gran flexibilidad y capacidad para adaptar nuestra planificación de trabajo.

En conclusión, parece que se abre una nueva tendencia y habrá que estar atentos a su evolución en las empresas que la adopten. Como todo, esto tiene pros y contras y el resultado dependerá de cómo se aplique. Puede ser una forma más de compensar el trabajo de nuestros colaboradores, pero siempre en puestos que lo permitan y con personas que puedan adaptarse.

¿Y tú? ¿Qué opinas? Parece un tema que dará que hablar…

Paula Soriano

PaulaSorianoOpem

 

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