SEPTIEMBRE, el nuevo año nuevo

Septiembre, un mes que a nadie deja indiferente. Un mes de vuelta a la rutina, de dejar atrás la inactividad del verano, de volver a madrugar y para muchos puede ser un mes para reflexionar acerca de sus nuevos propósitos y quehaceres.

¿Qué por qué reflexionar en septiembre?

Quizá sea porque coincide con el curso académico y muchas de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida están relacionadas con este ámbito, o porque gran parte de las agendas comienzan sus páginas por este mes, pero el caso es que es un mes ideal para pararnos, pensar y revisar nuestra hoja de ruta.

¿Quién no se está planteando ir al gimnasio, aprender inglés o apuntarse al máster que lleva años queriendo hacer pero que siempre aplaza por falta de tiempo?

Personalmente desde hace unos cuantos años, aprovecho los primeros días del mes para mantener una conversación conmigo misma y dejar escritos, a modo de contrato personal a cumplir, los objetivos que me planteo de cara al nuevo “curso”.

Estas metas, tanto personales como profesionales, siempre cumplen los siguientes principios:

Los objetivos son ilusiones: La base principal para que me fije un objetivo es que me ilusione. No concibo imponerme algo que partiendo desde el principio me desagrada. Si quiero hacer más deporte, buscaré algo que se ajuste a mis gustos pues de otra manera será muy complicado que consiga llevarlo a buen puerto.

El camino para conseguir los objetivos debe ser placentero: De igual manera que me debe agradar el objetivo, también el camino para conseguirlo.

Los contratiempos son parte de la ruta: No puedes darte por vencido al primer contratiempo, puedes moldear los objetivos y buscar nuevas vías para conseguirlos. Y sobre todo aprender de esas piedras que encontramos en el camino. Si fuera fácil todo el mundo lo haría.

Siempre aprendiendo: En mayor o menor medida siempre procuro que dentro de mis objetivos figure la formación; bien con un nuevo curso que me ilusione y refuerce mis habilidades profesionales, o incluso de algún hobby. Me encanta la sensación de aprender cosas nuevas y conocer a nuevos compañeros y para eso septiembre es el mes ideal pues es cuando se realizan la mayoría de los cursos.

En definitiva, hay que afrontar el mes con optimismo, y, dado que el verano siempre se acaba, motivarse y marcarse a dónde queremos ir en los próximos meses parece una buena terapia contra la llamada “crisis post-vacacional”. ¿Te animas?

Paula Soriano

PaulaSorianoOpem

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