¿Quién es el responsable de nuestra formación?

FlorecerEn los tiempos que corren si no podemos esperar seguridad en nuestra vida laboral, por lo menos deberíamos exigir empleabilidad.

 

¿Y qué entendemos por empleabilidad? Para Damián Saint-Mezard sería «algo así como un cóctel de aptitudes y actitudes, mezcla de un currículo brillante y de cualidades personales para el trabajo en equipo o el liderazgo«. 

 

Desde mi punto de vista, podríamos decir que uno de los factores más importantes a la hora de mejorar nuestra empleabilidad es la inversión que se realice en formación. Como decíamos, lejos quedan ya aquellos tiempos en los que una formación universitaria, por ejemplo, servía para siempre. En estos tiempos convulsos, en lo que lo único que permanece constante es el cambio, no debemos podemos sino actualizar nuestros conocimientos en un proceso continuo para poder aportar valor permanentemente a nuestras organizaciones. Sin ir más lejos, hoy ya podemos decir que la mitad de las profesiones más demandadas en la actualidad no existían hace cinco años.

 

Es evidente que las empresas con visión de futuro hace tiempo que se dieron cuenta que es más rentable formar y capacitar a los trabajadores actuales que contratar nuevo personal con nuevos conocimientos, habida cuenta de que, sin formación, estos nuevos conocimientos se quedarán obsoletos rápidamente.

 

Sin embargo, nos ronda la pregunta: qué se puede hacer con esa gran cantidad de «empresarios» que no tienen esta visión, que se niegan a invertir en formación para sus empleados.

 

Es verdad que existe esta tipología de jefes que ven a los trabajadores como un coste a reducir más que como una inversión a potenciar. Poco podemos hacer con ellos. Quizás intentar hacerles ver la realidad y explicarles que precisamente existe una formación bonificada para ayudar en esta inversión. Por desgracia o, tal vez, por desidia o desconocimiento, también este tipo de ayudas están siendo infrautilizadas.

Pero ¿qué podemos hacer si estamos en este caso? pues bien, en mi opinión, al final los máximos responsables de nuestra formación debemos ser nosotros mismos, pues, por un lado tendremos la ocasión de ponernos en valor dentro de la organización y por otro estaremos aumentando nuestra empleabilidad.

 

 José Antonio Carrión López

Socio Director de Opem Consultores

 

 

 

Imagen de Flickr; autor: EsDaX; Creative Commons

Dejar un comentario

  • Todavía no hay comentarios