Lo difícil no es empezar

Una de las primeras decisiones a tomar al entrar (o volver) al mercado de trabajo debería ser si vamos a trabajar para otros o si lo vamos a hacer para nosotros mismos, esto es, si vamos a trabajar por cuenta ajena o por cuenta propia. Y digo debería porque en muchas ocasiones son las circunstancias las deciden por nosotros.

A la hora de tomar esta decisión debemos sopesar las inquietudes y personalidad de cada uno, pues aquí no hay ninguna regla universal en la que apoyarnos y ambas opciones tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

Lo que sí debemos tener en cuenta, si lo que decidimos es emprender por nuestra cuenta, es que lo difícil no suele ser empezar sino que lo duro viene después.

Normalmente cuando uno se embarca en un proyecto de este tipo, lo hace con muchas ideas, pasión, ilusión y energía. Pero poco a poco suelen aparecer escollos con los que no contábamos, contrariedades que nos pueden ir minando el ánimo, puede parecer que todo esté a punto de desmoronarse y provocar que abandonemos antes de lo que deberíamos, así que debemos tener en cuenta que es precisamente en ese momento, si la idea sigue siendo buena, cuando más duro hay que trabajar y evitar los fallos más comunes para no caer en ellos.

Rosabeth Moss Kanter nos ofrece un pequeño listado de criterios que nos puede ayudar a determinar si persistir en nuestro empeño o abandonar:

Revisar el escenario: ¿Es el mismo desde que tuviste la iniciativa?

Revisar la visión: ¿Sigue pareciéndote inspiradora la idea? ¿merece la pena realizar nuevos esfuerzos?

Testear el soporte: ¿Los partidarios están todavía ilusionados con el proyecto?¿alguno más se unirá a la iniciativa?

Examinar el progreso: ¿Se han alcanzado los hitos previstos? ¿Existen ya indicadores que prevean un posible éxito?

Buscar sinergias: ¿Puede mejorarse a través de alianzas?

Si la mayoría de las respuestas son negativas, parece lógico pensar que es el momento de desistir y recortar pérdidas. Sin embargo si son positivas, lo aconsejable sería visualizar la meta, retomar fuerzas y persistir en el intento.

Y vosotros ¿qué pensáis?¿os atrevéis a emprender?, y los que ya sois emprendedores ¿os sentís identificados?

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