Las claves del relevo generacional en la Empresa Familiar

El relevo generacional supone una dura prueba de fuego para la empresa familiar. Conscientes de la importancia de este proceso, AEFA, junto a Cuatrecasas Gonçales Pereira y la Universidad de Alicante, convocaron el pasado día 24 de Abril una jornada para tratar este tema.

Jose Antonio Carrión, responsable del Máster de Dirección de Empresas de la UA, destacó en su intervención para inaugurar la jornada que el cambio generacional ‘supone un momento delicado para la supervivencia del negocio que si no se lleva a cabo de manera adecuada puede desembocar en la desaparición de la empresa’. 

Tras la intervención de Francisco Gómez, presidente de AEFA, se dio paso a las recomendaciones de Francisco Picó, abogado de Cuatrecasas Gonçales Pereira, y especialista en gestión del cambio. Con una aportación eminentemente práctica, y desde la experiencia, propone cinco claves básicas para el buen relevo generacional: el primer paso del relevo es la condición de socio, con sus deberes y responsabilidades; además, es necesario inculcar a las nuevas generaciones la cultura de ser propietario, así como hacerse plenamente consciente de las responsabilidades aparejadas a la propiedad, tomando las debidas medidas de protección. Las condiciones de trabajo, y la familia como cantera, es el cuarto punto de reflexión del experto, mientras que el último, y necesariamente posterior a la consideración de todos los anteriores, es el establecimiento de una estructura clara y definida, que puede pasar, aunque no prioritariamente, por la confección de un protocolo de familia.

A continuación, con la participación como catalizador de Juan José Castón, director general de AEFA, se abre la mesa redonda en la que participan Luis Navarro Buciega y Luis Navarro Gómez de Grupo GET, Pepe Antón Puntes y Pepe Antón Quiñones de Grupo Antón, y María Victoria Ramos Forcen y Nuria Pastor Ramos de Grupo Esoc.

Entre los asuntos tratados los integrantes de la mesa relatan el camino de ingreso de los herederos en el negocio. Coinciden sus narraciones en que la iniciativa parte de la generación que en el momento se ocupa de la gestión de la compañía, y que muchos definen como una opa hostil hacia sus retoños. Relata Luís Navarro Buciega: Cuando mi hija terminó de estudiar ADE, tuvo varias ofertas… al final le dije: yo te doy 100.000 pesetas y te quedas aquí conmigo. Empezamos a ir juntos a los bancos, a ir a gestorías… empezamos poco a poco. Todos pueden situar en el tiempo la fecha de arranque de una colaboración más estructurada, sin embargo, la cultura de empresa se ha inculcado desde la cuna. Las nuevas generaciones recuerdan que se merendaba en la tienda, y los veranos tocaba ayudar –Luis Navarro Gómezo la abuela me decía desde pequeño que si no me llamaba esto, si no quería aprender – Pepe Antón Quiñones. Hay acuerdo también sobre la necesidad de formación de los depositarios del legado familiar; formación que, en casi todos los casos, redunda en una visión más amplia, y en la apertura de nuevas líneas de negocio.

Pero si hay un área que destacan de forma unánime es la especial implicación de la familia en el negocio. Según palabras de María Victoria Ramos: yo he tenido cinco hijas, las cuatro que tengo y la empresa. La pasión, la dedicación, pero también la confianza y la lealtad, son valores intrínsecos para los conferenciantes cuando hablamos de empresa familiar. Y sobre todo, hacer del proceso de relevo un acto de generosidad; de la generación que recibe, porque llega a sus manos no un cargo, sino la responsabilidad de todo un legado; de la generación que entrega, porque se compromete a delegar. Y, sobre todo, la empresa familiar como espacio de desarrollo del potencial de cada uno de sus integrantes, con un alto valor intrínseco en las tareas: persiste la idea de que, debajo de todo el esfuerzo y el sacrificio, hay en el trabajo en la compañía familiar un componente de disfrute y diversión; unido a la posibilidad de conciliar la vida personal y laboral, a veces entremezclándolas, en una combinación única que sólo puede darse en este tipo de estructuras. Como relata María Victoria Ramos, he estado trabajando con mi nieta en el despacho, acostadita en un cuco. ¿Dónde, si no en mi negocio, podría haber tenido algo así?

 

Equipo de Opem

 

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