La procrastinación en la formación

Todos los años nos marcamos objetivos a cumplir a lo largo del nuevo año, repletos de energías y esperanzas prometedoras. Y no sólo lo hacemos las personas, sino también en las empresas nos proponemos objetivos tales como incrementar las ventas, sacar al mercado un nuevo producto o exportar a un país diferente.

Uno de estos objetivos recurrentes planteados por las empresas es el de dar formación a los empleados. No obstante, a pesar de que es un objetivo considerado relevante, lo más común es ir atrasándolos para un momento más apropiado. El problema es que ese “momento” no suele surgir, por lo que la formación se aplaza a finales de año.

De este aplazamiento, a priori involuntario, se derivan varios problemas. Por un lado, no es un momento adecuado porque coincide con el cierre del año, momento de mucho trabajo para todas las empresas. Por otro lado, resulta muy complejo encajar un plan formativo amplio y adaptado en un período de tiempo tan breve. Además, la plantilla se encuentra cansada y deseosa de disfrutar sus vacaciones, por lo que no dedica las mismas energías a las sesiones formativas.

Desde otro punto de vista, es importante matizar que la formación es un servicio mucho más útil cuando se realiza de forma previa a la aparición de problemas, de manera reactiva. Resulta más rentable y eficiente ser proactivos y no dejarla para el momento en que detectamos necesidades graves, difíciles de corregir.

Por último y no menos importante, las empresas disponen de unos créditos para financiar la formación que si no se invierten, los créditos de la Fundación Tripartita se pierden. Una cuestión que se da demasiado a menudo en las empresas.

Por todas estas razones, desde OPEM Business & Learning Solutions os recomendamos detectar con antelación las posibles necesidades formativas, on line o presencial, y realizar una planificación previa para poder llevarla a cabo en el momento idóneo, contando con margen de maniobra para realizar modificaciones y cambios. Esta es, sin duda, la mejor forma posible de actuar. Además la imagen ante nuestros equipos se ve reforzada y es una excelente forma de mejorar la eficacia y eficiencia de nuestros trabajadores y de retener el talento.

¿Eres reactivo o proactivo? Nosotros podemos ayudarte con herramientas específicas.

 

José Antonio Carrión 

Socio Director de OPEM

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