La diversidad conduce al éxito

Es de sobra sabido que en una manada solo puede haber un líder. Si surge un nuevo candidato al puesto, éste debe ser disputado, ya que en ningún caso puede haber más de un responsable al mando. Es implanteable, ya que eso desestabilizaría las bases del liderazgo del grupo.

En el mundo de la empresa ocurre algo similar. Dos individuos con roles muy similares en lugar de cooperar y comprenderse mutuamente lo más probable es que choquen constantemente. O, en el caso contrario, en que consiguieran llegar a un estado de reafirmación mutua en la que ambos están de acuerdo con las ideas del otro, el resultado sería el mismo. Ya sea por confrontación constante o por igualdad de opiniones, un equipo con roles similares nunca alcanzará el éxito.

La diversidad siempre aporta riqueza. Si todos pensaramos igual, la creatividad quedaría desterrada totalmente por los dogmas que nuestro entorno nos permitiría instaurar, al no haber nadie que quiera o se atreva a discutirlos. Y eso puede suponer la muerte de una empresa.

Existen personas perfeccionistas, creativas, ordenadas, motivadoras, estrictas… ¿Por qué no aprovechar lo bueno de cada uno para un proyecto común? Como decía Einstein, no puedes juzgar a un pez por su habilidad para escalar un árbol porque pasará toda la vida creyendo que es estúpido. Para que un equipo funcione como una máquina perfectamente engranada, tiene que haber piezas diferentes que encajen entre ellas ocupando cada una su lugar, sin entorpecer las labores de los demás.

El investigador Meredith Belbin estructuró los comportamientos dentro de un equipo en 9 roles. Estos roles se complementan y son la clave para el desarrollo de un proyecto común. Una forma de diferenciarlos es por las habilidades que se requieren de cada uno de ellos, a saber sociales, mentales o de acción.

 

Sociales

  1. Coordinador. Esta persona demuestra confianza en sí misma y es el que promueve la toma de decisiones. Coordina los esfuerzos del grupo.
  2. Cohesionador. Como su nombre indica esta persona vela por el buen clima dentro del equipo, es cooperador y diplomático. Es un buen mediador en cualquier conflicto o enfrentamiento.
  3. Investigador de recursos. Todo equipo necesita una persona extrovertida, en contacto con el exterior. Es comunicativo y su función es desarrollar contactos.

 

Mentales

  1. Cerebro. Sus características son la creatividad y la imaginación sin límites. Es una fuente de ideas para el equipo.
  2. Especialista. Aporta el conocimiento experto y experimentado sobre el proyecto llevado a cabo por el equipo.
  3. Monitor evaluador. Es la mente estratégica y aporta esa parte crítica que todos los equipos necesitan. Es perspicaz, objetivo y a veces escéptico.

 

De acción

  1. Implementador. Es eficiente y práctico a la hora de pasar a la acción. Organizado y disciplinado
  2. Impulsor. Aporta la iniciativa y la energía necesarias para arrancar. Es retador y al trabajar bajo presión puede pecar de ejercer demasiada presión sobre los demás.
  3. Finalizador. Las tareas pasan por él para asegurarse de que alcanzan el nivel de calidad exigido en el plazo exigido. Son concienzudos, perfeccionistas y esmerados.

Como podréis imaginar, no es necesario que los roles queden perfectamente definidos en el cuerpo y mente de cada uno de los trabajadores. Un empleado puede aunar dos de los roles e incluso contar con características de un tercero. Como suele decirse, el orden de los factores no altera el producto, pero claro, los factores tienen que estar para que exista el producto.

Ahora, conociendo ya los roles de Belbin, queda preguntarse: ¿Me identifico con alguno o algunos de esos roles dentro de mi equipo de trabajo? ¿Podría ser más diverso mi equipo? Desde el punto de vista de la consultoría, la respuesta a la pregunta pasa por realizar un perfil de cada uno de los miembros de nuestro equipo y trabajar con cada uno de ellos sobre los factores que se deseen potenciar y reforzar. ¿Te ayudamos?

 

Equipo de Opem

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