Gestionar la diversidad, gestionar la confianza.

La diversidad debe ser entendida no sólo como la convivencia, para nosotros referida al ámbito laboral, de diversas culturas, sino también de diversas generaciones.

Si se lleva a cabo el retraso en la edad de jubilación y no se reforma en profundidad nuestro sistema educativo, cosas ambas en vías de desarrollo, será muy fácil encontrar empresas donde coincidan en plantilla abuelos, padres y nietos, cada uno con sus particularidades generacionales.

No creo que la cuestión sea buscar un modelo de gestión homogéneo, es más me parecería contraproducente. No se puede hacer con las personas lo mismo que se hace con las frutas diferentes al meterlas en la batidora para hacer un zumo.

Sin duda tiene más sentido buscar un modelo de gestión ”agregado”, que valore las diferencias culturales de las personas y lo mejor de cada una de ellas.

La verdad es que la diversidad bien sea de etnias, nacionalidades, creencias y visiones del mundo es un verdadero valor para las empresas. Esa diversidad es como un abono para la innovación, la creatividad, nuevas posibilidades de percibir la realidad y formas de resolver problemas.

¿Genera la diversidad conflictos? Claro que los genera pero al mismo tiempo es de esos conflictos de los que surge el cuestionamiento y la quiebra de paradigmas generando confianza.

La confianza es esencial para que las personas se motiven y se vuelvan receptivas hacia los valores de la empresa, llevándoles a asumir esos valores como propios.

Vendrán tiempos, (cuando salgamos de la actual crisis), en que los profesionales jóvenes y con talento serán muy disputados, las empresas que deseen atraerlos y mantenerlos precisarán algo más que un buen sueldo: deben proporcionar un ambiente en el que se hable la verdad, exista transparencia y las acciones sean coherentes con el discurso, o sea, un ambiente que inspire confianza en esos profesionales.

Una última cuestión, la confianza, por los beneficios que proporciona es precisamente lo que las empresas necesitan para hacer frente a las expectativas y demandas cada vez más ambiciosas de los jóvenes aspirantes. Es también la confianza la que vuelve a las personas más abiertas a recibir y compartir conocimientos de forma que se pueda ir desarrollando una verdadera “learning organization”.

José Antonio Carrión.

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