Diestros o zurdos.

Hace mucho tiempo, tanto que ya casi no recuerdo,  que me saque el titulo de entrenador de baloncesto. Tanto, que desde entonces apenas si he entrenado con la frecuencia que hubiera querido, pero aún recuerdo una pregunta que me plantearon en el examen: ¿Cómo saber si un jugador es diestro o es zurdo?

La respuesta que parece obvia, se me antojó entonces difícil con mis apenas estrenados catorce años: ¡pues lanzándole un balón y viendo con que mano te lo devuelve!, concluyó el entrenador.

Nunca pensé que aquella intrascendente pregunta seria una referencia en mi vida profesional: ¿como saber si un jefe, un colega o un colaborador son diestros o zurdos, o comprometidos, o efectivos, o sinceros, o audaces…? , pues simplemente lanzándoles el balón de la oportunidad. Que es lo mismo que ponerlos en la tesitura de reflexionar, de responder o de actuar.

Una pregunta en coaching es abrir una oportunidad no para quien la lanza sino para quien la responde porque es en ese instante cuando se abre para si mismo una puerta al futuro. A un futuro quizás inconsciente aún. O que se avecina a pasos agigantados, o que simplemente ya está a ahí.

Hacernos preguntas, es crear espacios de oportunidad en donde las propias preguntas estimulen nuestras respuestas es un primer paso para hacer que el balón circule a favor de nuestra estrategia de juego personal. Y no olvidemos que solo con el balón se puede: ¡¡¡ encestar ¡!!

¿Y cuanto nos cuesta hacernos preguntas? Nada: solo la voluntad de querer hacerlas.

Por cierto ¿sois diestros o sois zurdos?

Faus Olmos.

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