Bye Bye Holidays

Hay dos temas principales que forman parte del 90% de las conversaciones tras la vuelta de las vacaciones de verano. El primero tiene que ver con las altas temperaturas y el calor sufrido durante estos días, y el segundo se fundamenta en tan solo dos palabras “Depresión Postvacacional”.

El sol, la playa y la piscina han dejado un buen sabor de boca y no es fácil deshacerse de él. Las vacaciones son un tiempo necesario para relajarse y desconectar, y como cualquier situación que suponga un cambio en nuestra rutina habitual, volver al mundo real requiere de un proceso de adaptación durante el cual pueden producirse esas señales que se suelen identificar como síntomas del llamado síndrome postvacacional. Por ello, desde Opem queremos facilitar algunos consejos que sirvan de ayuda para superar este tramo con energía y positividad:

  1. Sentir que tienes más sueño del habitual es uno de los síntomas más comunes tras las vacaciones. Los horarios han cambiado durante ese periodo, sobretodo en cuanto a las horas de sueño, y no solo porque probablemente hayas aprovechado para dormir más, sino porque además habrás conciliado el sueño mucho más tarde de lo habitual. Si se acerca la vuelta al trabajo, es importante que regularices las horas de sueño unos días antes de reincorporarte, en pocos días el despertador sonará para ir a trabajar.
  1. Es normal que te sientas cansado, tu cuerpo ha disminuido su actividad durante un periodo continuo y ahora debe modificarla nuevamente. Para prevenir el cansancio, intenta modificar la actividad de tu cuerpo gradualmente y no esperes al mismo día en el que terminan tus vacaciones o tu organismo notará las consecuencias del aumento de actividad.
  1. No solo tu cuerpo ha disminuido su actividad durante este tiempo, tu mente también ha bajado la guardia y es posible que “te cueste pensar”, tengas problemas de concentración o notes que te duele la cabeza más de lo habitual. Afronta el trabajo progresivamente y, dentro de las urgencias, prioriza las tareas más sencillas los primeros días.
  1. Si es posible, intenta no comenzar un lunes, acortaremos la semana y con el nuevo fin de semana cerca el impacto psicológico será mucho menor.
  1. El cansancio y la transición de un tiempo de ocio exclusivo a una rutina de trabajo puede dar lugar a cierta inapetencia social, o falta de ganas de quedar con familiares y amigos. Intenta no abandonar tu vida social, organízate y ten tiempo para todo. Divertirse es también una manera de liberar estrés y ansiedad.
  1. Y por último, no olvides que la actitud es un arma muy poderosa. Es probable que tu estado de ánimo no se encuentre en su mejor momento, pero sabemos que el hecho de volver al trabajo no se puede evitar, pero la actitud puede cambiar la forma de afrontarlo. Se positivo, te lo has pasado bien y ahora hay que volver a la rutina.

 

EQUIPO DE OPEM

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